Alopecia androgénica en mujeres

alopecia androgénica femenina

A continuación describiremos toda la información acerca de la alopecia androgénica femenina.

Veremos las causas por las que se ensancha de forma progresiva la raya media del cabello de las mujeres.

Conoceremos los primeros síntomas donde el pelo se vuelve más fino y se reduce la densidad capilar.

Un diagnóstico temprano y descartar otras posibles causas en fundamental para así poder llevar a cabo un tratamiento de choque a tiempo.

¿Qué es la alopecia androgénica o androgenética femenina?

La alopecia androgénica femenina es el equivalente de la calvicie común de los hombres, por lo que dicha caída de pelo en el cuero cabelludo en las mujeres está provocada también por factores genéticos.

Suele ser menos frecuente que en el hombre pero aun así a partir de los 30 años más o menos, el 5 % de las mujeres tienen cierto adelgazamiento del cabello que se incrementa al 40 % a los 70 años.

Cuando se presenta antes de la menopausia se llama precoz, y cuando lo hace tras ésta se denomina tardía. Si comienza a manifestarse previamente a la menopausia, se hará más visible tras la misma debido al efecto de la reducción de estrógenos típica de esta etapa.

Se piensa que la alopecia femenina está relaciona con los cambios postmenopáusicos, aunque los datos epidemiológicos no lo garantizan.

Causas y síntomas de la alopecia androgenética en mujeres

Las causas de la alopecia androgénica femenina son de índole genético y multifactorial, y se produce por elevaciones de andrógenos circulantes en sangre. Los andrógenos provocan una miniaturización de los folículos, haciéndose más finos de forma progresiva y convirtiéndose en vello si ni se hace tratamiento.

Es habitual que haya antecedentes familiares directos que se hayan visto afectados de la misma manera, aunque su ausencia no descarta que pueda manifestarse la alopecia androgenética en mujeres.

Respecto a los síntomas, la caída del cabello en mujeres por alopecia androgenética, generalmente es más difusa que en hombres. En ella se aprecia que el pelo de la región superior y más central del cuero cabelludo se vuelve más fino, observándose una disminución de la densidad capilar en forma de clareo en el cuero cabelludo.

Se produce un ensanchamiento progresivo de la raya media del cabello, pero a diferencia del varón no suele observarse pérdida en coronilla.

Hay 3 grados de alopecia androgénica femenina según la escala de Ludwig – Olsen, desde 1 el más leve y 3 el más avanzado, o 5 niveles en la escala de Ebling para la alopecia androgenética en mujeres con patrón masculino. No todas los pacientes con este tipo de aloepcia femenina alcanzarán el nivel más avanzado de calvicie, aunque si no se aplica un tratamiento preventivo, es probable que progresivamente el avance sea cada vez mayor con el paso del tiempo.

¿Cómo saber si tienes alopecia androgénica femenina?

Para saber si tenemos alopecia androgenética femenina, el experto en Tricología valorará la densidad capilar, las variación y medición de los diámetros de los tallos capilares y rendimiento sebáceo. Así, llevaremos a cabo un diagnóstico temprano de la alopecia androgenética, posibilitando a la paciente un tratamiento precoz para frenar la caída del cabello en mujeres.

Este estudio servirá también para descartar otras posibles causas de alopecia femenina no androgénicas, como la alopecia frontal fibrosante, entre otras.

Para ello se tendrá en cuenta si el cabello terminal que se tenga, se transforma de forma progresiva en pelo velloso, es decir, más corto, fino y sin pigmentación. Además, se monitorizará digitalmente mediante fotografías y se valorará a medio largo plazo la evolución y respuesta terapéutica de los tratamientos utilizados.

Respecto a realizar pruebas complementarias, en la mayor parte de los casos es importante hacer una analítica inicial para estimar si existen alteraciones en parámetros que influyan en el crecimiento capilar, para así comprobar si hay alteraciones hormonales que se puedan o no asociar con la alopecia androgénica femenina.

En las mujeres, la alopecia puede estar vinculada a enfermedades concomitantes como falta de vitaminas y hierro, anorexia nerviosa, dietas bajas en calorías, acné, desarrollo en exceso de vello o hirsutismo, menstruaciones irregulares y trastornos hormonales como los ovarios poliquísticos, hiperplasia suprarrenal congénita, tumores suprarrenales u ováricos, etc. Por eso su estudio es fundamental para descartar todas estas posibles causas.

¿Qué tratamientos hay para la caída del cabello en mujeres?

A día de hoy no hay un tratamiento definitivo como cura para la alopecia androgénica femenina, es decir, las terapias disponibles deben aplicarse a largo plazo para mantener los resultados obtenidos.

Aunque el objetivo principal de los tratamientos para la alopecia androgenética en mujeres es frenar el avance de la calvicie, en prácticamente todas las pacientes se consigue además una aumento de la densidad capilar al engrosar el cabello que antes era fino, en algunos casos de una manera muy significativa.

Normalmente se realiza un tratamiento más intensivo durante los 2 primeros años, pues el efecto no empieza a apreciarse hasta los 6 meses, siendo el pico de resultados al año y medio. A partir de aquí, la frecuencia e intensidad de su uso puede reducirse para que sea más cómodo y sostenible a largo plazo. Sin embargo, si se abandona por completo cualquier opción de tratamiento, los resultados obtenidos se perderán y el avance de la alopecia continuará como antes.

En la actualidad, existen dos tratamientos aprobados por la comunidad científica como solución para la pérdida de cabello. Uno de ellos es el minoxidil tópico a una concentración del 2 % y el otro es el finasteride oral en dosis de 1 mg, con posibilidad de combinarlos.

Es necesario probar su eficacia entre 6 y 9 meses como mínimo, y así saber si se debe continuar o no con el tratamiento.

Otra opción para bioestimular el cabello y con excelentes resultados para la mejora capilar es la mesoterapia con plasma rico en factores de crecimiento (PRP) y el tratamiento con células madre. Además, tenemos también la posibilidad de hacernos un trasplante capilar, para así complementar los tratamientos mencionados, y en aquellos pacientes cuya pérdida de cabello sea irreversible.

Finasteride

El finasteride es un agente inhibidor de la enzima 5-alfa-reductasa tipo 2, situada en el folículo piloso y que es fundamental en el proceso de interacción con los andrógenos para la pérdida de pelo. La toma diaria de una dosis de finasteride de 1 mg desactiva disminuye la cantidad de testosterona activa cerca del folículo, frenando la alopecia en la mayoría de los hombres.

Su uso en mujeres en edad fértil está contraindicado, pues en caso de embarazo puede provocar malformaciones en los genitales externos del feto varón. Por eso, los expertos recomiendan a las embarazadas no manipular los comprimidos por riesgo de una posible absorción a través de la piel.

Empleado en mujeres premenopáusicas sería necesario tomarlo junto con anovulatorios ya que podría originar una feminización del feto masculino. Sin embargo, en mujeres postmenopáusicas puede tomarse a una dosis recomendada de 2,5 mg diarios.

Minoxidil

El Minoxidil de forma tópica con una concentración del 2 % actúa sobre el cuero cabelludo ejerciendo una acción vasodilatadora en los capilares, incrementando el flujo sanguíneo en los folículos pilosos y facilitando el crecimiento de la raíz del cabello.

Se aplica 2 veces al día y uso continuado mantiene el crecimiento de los folículos en un nivel muy elevado, frenando la caída prematura del cabello.

Plasma rico en plaquetas (PRP)

El PRP o plasma rico en plaquetas con factores de crecimiento consiste en realizar una pequeña extracción de sangre del paciente, para posteriormente centrifugarla y aislar el plasma, seleccionando la concentración más rica en factores de crecimiento para inyectar en las zonas capilares débiles donde el paciente más lo necesita,

Los factores de crecimiento presentes en la sangre potencian, aceleran y estimulan la regeneración de los tejidos. A nivel capilar estimula la formación de colágeno, elastina y ácido hialurónico aumentando la aparición de nuevos vasos sanguíneos imprescindibles para estimular el crecimiento del cabello y la vascularización a nivel del folículo piloso.

Células madres para el pelo

El tratamiento con células madre para el pelo se realiza mediante la extracción de tres biopsias de piel de la nuca de 3 – 4 milímetros cada una, haciendo que las diminutas cicatrices queden ocultas por el cabello del paciente.

El biomaterial es procesado en una máquina especial denominada Regenera, y la solución de células madres resultante es inyectada a través de mesoterapia en las zonas necesitadas del cuero cabelludo.

Esta técnica bioestimula los tejidos al usar las células basales de la epidermis donde están las células madre de la piel.

Implante capilar

El trasplante de pelo mediante la técnica FUE es un tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo que puede emplearse como complemento al tratamiento médico para mejorar de manera muy importante la densidad capilar en aquellas zonas donde se haya perdido.

Con el método FUE (Follicular Unit Extraction o Extracción individual de unidades foliculares), el resultado es totalmente natural, y además, el pelo no volverá a caerse nunca. 

Durante el primer mes y medio el pelo injertado se cae como consecuencia del efecto shedding. Puede leer más información acerca del shedding aquí.

El cabello implantado comienza a crecer a los 4 meses después de la operación, observándose el resultado final a los 12 meses de la intervención.

Artículo escrito por:

Doctor Eduardo G. Lattanzio

Licenciado en Medicina y Cirugía

Director médico Mundo Clínica