¿Por qué hacernos un trasplante de barba?

El gran avance en las técnicas capilares ha permitido poder realizar el método de trasplante de barba, bigote, patillas o cejas con una alta precisión, garantía y resultados totalmente naturales y definitivos.

Inicialmente se utilizaba en pacientes que habían sufrido quemaduras, acné o cicatrices con la consecuente discontinuidad en la cara, y que tenían problemas en el crecimiento normal del vello facial. Así como para cubrir labios leporinos, algunos de los tipos de calvicie en barba, barbas ralas o lampiñas sin nada de vello, áreas clareadas o con muy poca densidad.

Sin embargo, desde hace varios años, cada vez son más las personas que acuden para tener una barba muy poblada y masculina, ya sea por cuestión de estética o incluso por moda como ocurre con los hípsters, o de tener la simple posibilidad de dejarse barba como muchos otros hombres.

En la actualidad, se ha conseguido que la barba sea aceptada, hasta el punto de sustituirla por el afeitado, lo que ha llevado a que muchos hombres prefieran llevar barba.

Además, el implante de barba se ha ido estableciendo como una opción estética también entre mujeres que se cambian al sexo masculino o razas donde la genética desarrolla menos vello. Incluso podemos encontrar sociedades y religiones donde la barba tiene un componente muy significativo y cultural.

¿Cómo se realiza el injerto de barba?

El injerto de barba se lleva a cabo con la técnica FUE, que consiste en extraer las unidades capilares una a una con los materiales más avanzados, y que permiten implantar la mayor cantidad posible de folículos sin dejar cicatrices. Conseguimos la repoblación de vello en el bigote, la zona de las mejillas, las patillas y el mentón, áreas donde en casos particulares los folículos pilosos no han estado creciendo de manera habitual.

El primer paso del trasplante de barba es rasurar la zona donante para extraer de ella las unidades foliculares. El pelo se va a extraer de la zona de la nuca, que servirá de donante, pues se trata de un área no afectada por ninguno de los tipos de calvicie como la alopecia androgénica o la alopecia areata.

Se necesitarán entre 300 y 700 unidades por cada lado de la cara, dependiendo de la extensión y de la densidad a obtener, lo que lleva a que sea aproximadamente entre 20 y 40 unidades foliculares por centímetro cuadrado dependiendo de cada persona, y entre 2 y 5 horas de duración.

Las unidades deben ser de 1 o 2 cabellos como máximo, pues el pelo de la barba suele crecer de manera aislada, además, las incisiones han de ser tangenciales con un ángulo y dirección correcta, empleando para ello cuchillas de 0,8 milímetro como máximo, para minimizar las cicatrices. La longitud de la incisión debe ser de 1 centímetro para ajustar la orientación deseada dependiendo del área.

Resultados y postoperatorio

Los resultados del implante de barba son totalmente naturales y permanentes, y los pelos se comportarán como si se tratara de cualquier otro libre de alopecia.

Precisamente por el aspecto tan natural, es por lo que más se está demandando este servicio que, según la International Society of Hair Restoration Surgery, ha pasado de ser el 1,5 % del total de intervenciones que se llevaron a cabo en el mundo en 2.012, a lograr un 3,7% en 2.014.

Veremos como empiezan a crecer a los tres meses desde la operación. Hasta ese punto, es normal que se formen pequeñas costras en la zona injertada que se caerán a los pocos días.

Además, hay que saber que a las dos semanas el pelo implantado se cae como consecuencia del trauma quirúrgico, pero como ya hemos indicado, el crecimiento capilar volverá a iniciarse con mayor fuerza a los tres meses.

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